¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

•Julio 29, 2010 • Dejar un comentario

 

 

La pregunta acerca de qué fue primero, si el huevo o la gallina, es una de las cuestiones ancladas en el imaginario popular desde tiempos tal vez ancentrales. A la contestación a esta cuestión enapariencia simple, pero con un amplio trasfondo, me dedicaré en esta entrada. Me formulo entonces la pregunta. Para empezar… ¿tiene sentido semánticamente?. Pues en principio yo creo que sí lo tiene, puesto que en la misma naturaleza de las gallinas está que eclosionen de un huevo, y asimismo que ese mismo huevo haya sido puesto por una gallina fecundada. Visto de este modo, sin añadir ningún elemento más en nuestro razonamiento, se podría decir que hay una regresión infinita hacia atrás de huevos que son puestos por gallinas las cuales nacen de huevos que son puestos por gallinas, y así sucesivamente, si bien en cada momento puntual coexisten un gran conjunto de huevos y gallinas a la vez sobre la faz de la Tierra.

Pero mirando un poco más en perspectiva uno se da cuenta de que la especie gallinácea domésticano existe desde siempre, tuvo que haber algún momento en que apareció a partir de otra(s)especie(s) previa(s), de acuerdo con la teoría de la evolución. Evidentemente el paso deunasespecies a otras es un proceso que dura miles, tal vez cientos de miles de generaciones, aunque desconozco exactamente cuál puede ser el promedio de tiempo para que a partir de unas especies originales surjan otras nuevas, pero en todo caso es un proceso sumamente lento-. De hecho la manera que ha tenido la raza humana (precedida por Darwin y Wallace) de saber que de manera probada existe evolución entre unas especies y otras posteriores, se basa fundamentalmente en el registro fósil, puesto que una persona suele vivir en torno a los 80 años, y la única forma que tenemos de ver los cambios graduales y sumamente lentos que hay en las sucesivas generaciones de cada especie es remitiéndonos a las pruebas, que en este caso no son otras que los restos zoológicos que han quedado retenidos en las rocas o en los fondos oceánicos.

La clave para contestar a la pregunta formulada, con veracidad, reside en el proceso biológico conocido como mutación genética. Es sobradamente sabido que a partir de unos padres y de unos abuelos, parte de los genes de los hijos son iguales, lo que da lugar a que se parezcan mucho a ellos en muchísimos aspectos, pero siempre, absolutamente siempre, existen variaciones al pasar de una generación a la siguiente. Así, por ejemplo, podemos tener la nariz un poco más prominente que ellos, cuando ellos ya la tienen en cierto modo robusta, o también podemos desarrollar una enfermedad que ninguno de ellos ha padecido. La causa del capricho de las pequeñas variaciones, que nos hacen a cada uno únicos en nuestra especie, es como decía el fenómeno de la mutación genética. Una mutación genética es un error en el proceso de copia entre células primigenias o células madre cuando se está formando el embrión. En el proceso de copia de la doble hélice de ADN interviene una enzima o catalizador conocido como helicasa, cuya actividad consiste en ayudar a disminuir la barrera de potencial que media entre los reactivos y los productos de la reacción química implícita al copiado, o si quiere ver de un modo físico, la helicasa facilita la rotura de la doble hélice en dos ristras independientes a partir de cada una de las cuales se genera otra nueva ristra contrapuesta a la que le da origen, y que conforman (las dos nuevas ristras) en conjunto la nueva doble hélice resultante de la copia, mediante el concurso de otras enzimas. Debido al mal funcionamiento en un momento dado de este proceso de copia, aparecerá una nueva ristra de ADN igual que la original pero con algunos cambios en su código genético, que son las mutaciones. ¿Existe determinismo en la aparición de mutaciones?. Esto abriríra un debate mucho mayor que el que pretendo generar en esta entrada, de modo que de momento diré que hasta donde se sabe las mutaciones son totalmente aleatorias (El Dios de la suerte haciendo de las suyas). Pues bien, si juntamos el fenómeno que acabo de comentar, que da lugar a lo que Darwin llamó en “El origen de las especies” como “exaptaciones”, o variaciones aleatorias de nacimiento, con el hecho de la recombinación genética –se mezclan los dos códigos genéticos de los progenitores para producir el del vástago de forma que un gen de un determinado padre está o no está pero no está a medias-, y con la selección natural impuesta por la Madre Naturaleza, y si dejamos que estos procesos actuén durante más y más generaciones, tendremos explicada la evolución de las especies.

De este modo ya tenemos los ingredientes base para contestar satisfactoriamente a la gallinácea cuestión propuesta. Evidentemente debió haber un momento puntual, esto es, una generación puntual, en la que eclosionaron grupos de huevos con la última exaptación implícita para que sus alados moradores tuviesen exactamente todos los rasgos que identifican a la gallina doméstica. Se puede decir que en esa generación arrancó tal especie en su proceso evolutivo, si bien, el otro conjunto mayor de caracteres propios de una gallina ya existían de antes y como resultado de una evolución gradual y lentísima. Pero se puede decir que ese es el momento cero de la especie gallus gallus domesticus. Si centramos nuestra atención en esa generación, nos daremos cuenta que sus rasgos genéticos serán exactamente iguales a cuando sus componentes estaban en sus respectivos huevos, pues todas las células vivas proceden del repetitivo proceso de copia que arrancó con las células madre. Por lo tanto FUE ANTES EL HUEVO QUE LA GALLINA, o mejor expresado, fueron antes los huevos que las gallinas, puesto que no fue un único ejemplar el que tuvo el honor de ser la primera gallina, tuvieron que ser muchos los que nacieron tras esa última exaptación pareja a esa generación. La causa de que aparecieran esos primeros ejemplares fue ese último (o ese conjunto de último(s) cambio(s) que se encargaron de programar las células madre de los moradores de esos huevos antes aludidos cuando ocurrieron las pertinentes mutaciones genéticas. Aún así, cabría añadir ya para terminar esta entrada, que la reproducción por huevos esantiquísima y se remonta a antes de la aparición de anfibios y reptiles, pero esa ya es otra historia.

 

¿Existen comportamientos heredados? Contesta Gaspar

•Julio 26, 2010 • Dejar un comentario

 

 

¿Cuántas y cuáles de las costumbres de los animales son aprendidas y cuántas y cuáles son innatas? Es ésta una pregunta que siempre se han formulado como objetivo de sus estudios los etólogos, que son biólogos que investigan el comportamiento de la fauna. Esta disciplina –la etología- es tremendamente curiosa e interesante, pues sumerge a sus practicantes en la quintaesencia del fenómeno de especie. Aunque existen muchas definiciones de tal concepto, se suele reconocer a una especie como el conjunto de animales de ambos sexos con características morfológicas y de comportamiento similares y que además participan recíprocamente en la reproducción, esto es, se aparean. Ésta podría ser la definición de especie más comúnmente aceptada, pero las más avanzadas investigaciones biológicas del momento dan cuenta de otras posibles formas de identificar a los seres vivos según clasificaciones estancas, de acuerdo a criterios bien distintos del que arriba enuncié.

Ahora bien, los ejemplares de cada especie, tienen unas pautas y hábitos de comportamiento homogéneos que los diferencian o aproximan a otras especies diferentes. Volviendo a la pregunta con la que empecé esta entrada…¿son todas las costumbres aprendidas por los animales a lo largo de su vida o existe algún medio de que esos instintos se hereden entre generaciones sucesivas?. Evidentemente esta cuestión se la han planteado antes muchísimas personas, pero por su elocuencia sin par voy a referir aquí la trama de un episodio de la serie de divulgación naturalista “El hombre y la Tierra”, de la cual, debo confesarlo, soy un adicto, y en la que el malogrado Félix Rodríguez de la Fuente contesta a esta pregunta de la manera más radical posible, esto es, con hechos verídicos, repetibles, verificables y contrastables, esto es, científicamente.

El capítulo al que me refiero está dedicado a las costumbres de una ave carroñera de origen africano, que pasa la época estival por nuestras latitudes, el alimoche (Neophron percnopterus). En las tierras africanas el alimoche, ave emparentada con los buitres, demuestra tener una cierta inteligencia o si se quiere instinto, a la hora de alimentarse. Para romper las duras corazas de los huevos de avestruz con el objeto de alimentarse de su contenido, suelta piedras de tamaños proporcionados al huevo sobre el mismo, para así fracturarlo y poder sorber su interior. En otras palabras, al igual que sucede con los humanos y con ciertos simios y otros animales de los que después hablaré, utiliza herramientas para su vida cotidiana. ¿Cómo es posible ésto si su cerebro es de pequeño tamaño, cómo puede residir en él tal inteligencia? -aunque confieso que nunca he pensado como un alimoche, por lo menos nunca tiro piedras sobre los huevos de gallina antes de freírlos en la sartén-. La pregunta que me hago yo es además otra… ¿por qué otras aves que se alimentan de huevos no tienen esta costumbre de soltar piedras encima?. Si lo hace el alimoche que tiene un cerebro pequeño bien podría hacerlo también una urraca, que también se alimenta de huevos entre otras cosas. Sin embargo la urraca esto no lo hace. La intuición parece estarnos diciendo a gritos que de algún modo es una costumbre heredada y propia de esa especie (me refiero al alimoche).

 Parece increíble que cuando se mezclan las células reproductoras de macho y hembra y se produce la división celular que da lugar al embrión, y cuando esos errores de copia en multiplicaciones  sucesivas de las células primigenias producen variaciones aleatorias de nacimiento –totalmente dependientes del azar- que nos hacen tener rasgos idénticos a nuestros padres y abuelos con pequeñas –a veces grances- variaciones, todo ello está escrito en el libro del ADN, en un libro de tamaño microscópico en el que está sintetizado cómo seremos físicamente, cómo sentiremos, cómo pensaremos, cómo enfermaremos, todo lo que nosotros seremos como ser vivo, y escrito en tantas copias como células tenemos en nuestro cuerpo. Es el mayor milagro que una mente humana puede admirar y comprender, el milagro de la vida, el milagro del mundo.

¿Cómo saben las crías de los mamíferos que deben alimentarse chupando de los pezones de su madre?¿Lo aprenden?. En principio no tienen ningún profesor que les diga que lo deben hacer, y si fuese un acto cometido por azar, entonces me parece muy raro que todos, absolutamente todos los mamíferos, mamen de su madre, es una coincidencia poco menos que extraña. Pero siguiendo mi argumentación donde la había dejado, continuaré explicando lo que sucede –para los que no lo hayan visto- en este episodio inigualable. En este capítulo de “El hombre y la Tierra”, Félix roba él mismo personalmente un huevo de un nido de alimoche. El huevo es llevado a un pequeño invernadero donde se le suministra calor hasta su eclosión. Después de eclosionado el pequeño alimoche, al que Félix le pone el simpático nombre de Gaspar, el propio Félix y sus compañeros de rodaje se hacen pasar por sus progenitores y lo alimentan mediante pinzas con la carne que suelen recibir de sus padres naturales las crías de alimoche. Una vez que Gaspar llega a la edad equivalente a la de marcha del nido, los naturalistas lo llevan a la montaña para que aprenda a volar y para que conozca su medio. Cuando Gaspar tiene ya edad de buscarse la vida –fijaros que los humanos también lo hacemos, también llegado el momento nos separamos de nuestros padres- llega el momento crítico de saber si el hábito de los alimoches es innato o no lo es. Para averiguarlo, Félix y sus compañeros fabrican falsos huevos de avestruz con un tamaño y dureza del cascarón similares a los del ave africana, utilizando escayola, y los rellenan con el interior de huevos de gallina. En este punto debemos darnos cuenta que el joven alimoche no ha aprendido de absolutamente nadie del mundo mundial que si tira una piedra suficientemente grande encima romperá el huevo, sencillamente no se lo ha visto hacer a nadie. Y como en el más maravilloso cuento Gaspar se aproxima al huevo, primero prueba con piedras pequeñas, y finalmente coge piedras más grandes y las lanza sobre el huevo, rompiéndolo y sorbiendo su jugo. ¡¡¡¡Asombroso !!!!. Un ave que no tuvo el contacto con sus padres reales, de quienes podría aprender ciertas cosas por imitación, que nunca ha estado en África, que nunca ha visto un huevo de avestruz ni nada similar, que ni siquiera sabe que es un alimento, con una inteligencia que en principio es similar a la de otras aves, sabe instintivamente, por decirlo así, que el huevo le va a servir de comida y que para ello tiene que emplear una herramienta –la piedra-. Debo reconocer que este episodio me parece uno de los mejores de la serie ibérica de “El hombre y la Tierra”.

La consecuencia que se extrae de las peripecias de Gaspar es que muchos de nuestros comportamientos son heredados, puede parecer extraño, pero es verídico, muchas de las pautas que desarrollan los seres vivos las ejecutan porque de algún modo ello está registrado en su biblioteca genética, como el hecho de que respiremos sin pensar en ello o que nuestro corazón lata sin controlarlo con la mente. Otro ejemplo que se me ocurre sin salir de los animales alados es el de los alcaudones, también llamados comúnmente pájaros verdugo. Los alcaudones (familia Lanidae) son aves muy agresivas, que se alimentan de toda suerte de pequeños mamíferos, otros pájaros, reptiles e insectos. No son precisamente vecinos agradables, ya que para matar a sus presas las empalan en pinchos de espino o de cercados de alambre, ello ya condiciona el lugar donde ubicarán sus nidos, cerca de los pinchos, y los cuales tienen la forma y tamaño similares a los nidos de mirlo común (Turdus merula), que construyen en árboles ubicados en terrenos abiertos. Los alcaudones, al igual que los estorninos y otras aves canoras, son buenos imitadores, reproducen el canto de otras especies, quizás para atraerlas. El hecho de que empalen a sus presas viene dado porque sus garras no son suficientemente robustas y ganchudas como para desgarrar las presas grandes, ni poseen la suficiente fuerza como para hacerlo, por ello se ven obligados a ensartar a sus víctimas, de forma que estando éstas perfectamente enganchadas, pueden tirar con toda la fuerza de su cuerpo para desgarrarlas. Además de esto los restos que les sobran quedan ensartados en el espino a modo de despensa que utilizarán en el invierno. Evidentemente un alcaudón recién nacido que esté en el nido no aprende esto de ningún otro alcaudón. Estos comportamientos tan peculiares que son propios de esta especie y no por ejemplo del mirlo o del zorzal, que son aves de la familia Turdidae de tamaño similar y de los que en principio podrían también hacer gala ambas dos especies, son exclusivos de la primera. ¿Por qué?. Pues simplemente porque se trata de unas pautas de comportamiento que están de algún modo  –por increíble que esto parezca y a tenor de las pruebas- grabados en el código genético de sus poseedores. Otros ejemplos de aves con comportamientos intrínsecos a su especie son el de los mirlos acuáticos y el de las grajillas. Los mirlos acuáticos viven en cursos de agua dulce y se alimentan de frigánidos, larvas de insectos acuáticos, ditiscos, y libélulas, y otros insectos de nuestros ríos. Para capturar in fraganti a sus presas los mirlos acuáticos no dudan de coger las piedras del fondo del río con el pico y apartarlas a un lado. En este caso tal vez haya un componente de aprendizaje, lo mismo que ocurre en el caso de las grajillas, las cuales son medianos córvidos que para buscar su sustento no dudan en apartar las piedras cogiéndolas en su pico. Y lo hacen todas las grajillas y todos los mirlos acuáticos. Parece indicar que puede haber una componente genética en este comportamiento. Saliéndonos ya de la clase de las aves se podrían citar muchos ejemplos de pautas de conducta congénitas, a mí se me ocurre por ejemplo ahora los curiosos algoritmos que emplean las abejas para comunicarse avisando del lugar y distancia de las fuentes de pólen, o la costumbre de la hembra de la mantis religiosa después del acto sexual (Dios mío, ampáranos de algo como esto) de comerse a su compañero, pero en realidad lo cierto es que absolutamente todas las especies de la fauna mundial tienen costumbres propias, a veces congénitas como se ha demostrado que sucede en muchas ocasiones y otras veces como mezcla de la herencia, del aprendizaje y por qué no, también del azar en una componente mínima. Así es el maravilloso mundo en el que vivimos.

En la fotografía superior se representa un alimoche, que bien podría ser un descendiente de Gaspar, quién sabe, y en la inferior el macho de un alcaudón real.

 

El abejaruco europeo – (Merops Apiaster)

•Julio 19, 2010 • Dejar un comentario

 

 

El abejaruco europeo es una vistosa ave migradora, que en España se encuentra sólo en la época estival (por lo cual esta ave cría aquí), y que pertenece al orden de los coraciiformes, familia merápidos, género meraps, nombre científico binomial meraps apiaster. No presenta subespecies reconocidas. 

Se cree que el abejaruco es una ave de orígenes tropicales, por su vistoso colorido, ya que en zonas templadas los pájaros presentan colores más discretos por necesitar más el pasar desapercibidos (no poseen un lugar tan bueno donde esconderse como la selva).

Su tamaño es de entre 25 y 30 cm. desde el pico a la cola y de entre 35 y 40 cm. de envergadura alar. Se alimenta principalmente de abejas (de ahí viene el nombre común de abejaruco y el identificador de especie apiaster). Tampoco le hace ascos a otros tipos de insectos, como abejorros, mariposas, o libélulas, los cuales caza en vuelo gracias a su agilidad y a una vista agudísima con la que diferencia a algunas decenas de metros a animales del tamaño de una mosca grande. El vuelo de caza lo suele comenzar desde una atalaya desde donde vigila, en cierto modo esta costumbre y el hecho de su forma de nidificar lo hacen parecerse al martín pescador. Dehecho hay cierto parentesco entre ambas especies, ambas pertenecen al orden de los coraciiformes, sólo que el martín pescador es de la familia Alcedinidae, mientras que el abejaruco pertenece a la Meropidae. Al mismo tiempo, comparten en muchas zonas de su distribución el mismo nicho biológico y ello da lugar a que no sean infrecuentes las peleas entre ejemplares de ambas especies por causas territoriales o de defensa de un nido, el que a veces es intentado usurpar por el abejaruco al martín pescador.

En cuanto a sus costumbres de comportamiento, se puede decir que es un animal gregario, que nidifica en colonias. El nido lo construye en taludes fluviales o de la orilla de las carreteras, horadando un túnel que puede tener hasta 2 metros de largo, en cuyo fondo taladra una cavidad donde deposita los huevos.

 

Poema Nº 20 de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” (Pablo Neruda), como recuerdo a Gene Tierney

•Junio 26, 2010 • Dejar un comentario

 

 

 

Gene Tierney fue una actriz de cine norteamericana, muy famosa en la década de los años 40. Participó en algunas películas destacables como “Laura”, “Que el cielo la juzgue”, o “El fantasma y la señora Muir”, y tras un cierto éxito arrastró una mala racha que la llevó por diferentes centros médicos en busca de la cura de sus problemas mentales, y en general una vida desdichada y atormentada, que terminó a causa de un enfisema pulmonar motivado por el exceso de tabaco. De Gene he visto recientemente la película “Laura”, un ejemplo de cine noir que deja gratamente satisfecho al espectador, el cual puede verla en este film en su estado puro y admirar la que según mi juicio es la mayor belleza que ha dado el cine de todos los tiempos.

 

Dedico el siguiente poema, escrito por Pablo Neruda en su poemario “20 poemas de amor y una canción desesperada”, en concreto el poema número 20, a la memoria de esta bellísima actriz, que tuvo la desdicha de pasar una vida muy infeliz y que a pesar de no ser tan popular como otras actrices -por ejemplo Ingrid Bergman, o Ava Gardner- me ha impresionado en sus interpretaciones, en su candidez y en su hermosura. Algún día escribiré un artículo más extenso describiendo su biografía y obra.

                                                               

Poema Número 20 de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”

Lo dedico a la memoria de la actriz Gene Tierney

 

 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: ” La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”. 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío. 

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 

 

Pablo Neruda

 

La estación emisora alemana Elektra-Sonne (Consol) de Cospeito (Lugo) – (8) Generalidades técnicas de Consol y otros sistemas hiperbólicos

•Junio 26, 2010 • Dejar un comentario

    

   

El sistema de posicionamiento Consol se engloba dentro de los sistemas de posicionamiento hiperbólicos. Los sistemas más conocidos de este tipo fueron fundamentalmente tres, a saber, el sistema Decca, el sistema Loran y el que aquí me ocupa, el Consol. El hecho de que reciban este nombre de hiperbólicos deriva de la filosofía implícita en la recepción de las señales. La característica común de los sistemas hipérbolicos es que la diferencia de fases o de tiempos entre señales emitidas desde antenas diferentes de la misma estación, en el momento de su recepción, sirve para determinar la línea de demora que media entre el receptor y la estación emisora, o al menos una de las posibles –como sería en el caso de Consol-. Como es lógico y sobradamente conocido, el lugar matemático espacial en el que la diferencia de distancias a dos puntos diferentes se mantiene constante es un hiperboloide de revolución. Pues bien, si entre una antena y el receptor la onda modulada en CW tarda x segundos, y si entre otra antena de la misma estación y el mismo receptor tarda x + y segundos, la diferencia entre ambos tiempos, esto es, y segundos, o respectivamente, entre ambas fases, lleva parejo un determinado hiperboloide de revolución, lugar geométrico en el que el receptor arrojaría la misma medida. Por lo tanto, se sigue inmediatamente de esto que una medida basada en un único par de antenas no sería operativa, por dar lugar a ambigüedad. Es estrictamente necesario conocer una aproximación a la línea de demora mediante radiogoniometría, y disponer de otro hiperboloide de revolución que se corte con el primero en algunos puntos entre los cuales se halla el de la verdadera posición del receptor. Entre esas medidas se resuelve el problema de la ambigüedad. Esto se podía hacer empleando distintas escuchas con relación a distintas estaciones, o bien, como sucede con Decca y Loran, con diferentes medidas obtenidas en relación a distintos pares de antenas dentro de cada estación. 

  

  

El sistema Decca estaba basado en estaciones emisoras –o cadenas Decca- formadas normalmente por tres o cuatro antenas, ubicadas en diferentes lugares relativamente próximos entre sí y formando una figura geométrica que podía variar. La filosofía del sistema Decca de tres antenas se basaba en que una de las antenas iba asociada al transmisor maestro, que emitía una onda continua –esto es, modulación CW- a determinada frecuencia. Las otras dos antenas recibían esa señal, y esa señal recibida era procesada por un conversor de frecuencia que la multiplicaba por una determinada relación, pasando esa señal a ser transmitida, despúes de amplificarla, en cada antena esclava. Por lo tanto, como se deduce de esto, no se transmitía la misma portadora en las tres antenas, ya que ello las haría indistinguibles en el receptor. Como la diferencia de fase entre las dos portadoras emitidas es en recepción dependiente de la diferencia de distancias que han recorrido ambas ondas, así como de la frecuencia empleada en la antena maestra y del factor que relaciona la onda emitida en cada par maestra-esclava, al final esa diferencia de fase, o de tiempos de propagación, podía ponerse en relación directa con un determinado hiperboloide relativo a cada par maestra-esclava, y arrojaba un valor numérico de diferencia de fase que podía ser llevado a un sistema de presentación. El sistema de presentación de Decca consistía en tres marcadores con forma de reloj, uno para la diferencia Rojo, otro para la diferencia Verde y otro para la diferencia Morado. Cada reloj estaba asociado a un par de antenas maestra-esclava, o esclava-esclava, de tal modo que en la antena receptora se recibían tres ondas a tres distintas frecuencias, y la diferencia de fase entre cada par de ondas se representaba en cada uno de los tres relojes. Cada uno de los tres relojes recibía pues un par de señales que eran transformadas en frecuencia por dos factores diferentes en dos ramas circuitales distintas, para ponerlas a ambas en la misma frecuencia, tras lo cual se medía la diferencia entre sus fases, con un discriminador de fase, y ese resultado pasaba después al reloj correspondiente. Por lo tanto, como cada reloj iba asociado a un hiperboloide diferente, la intersección de los tres lugares geométricos arrojaba -en un mapa convenientemente marcado con las hipérbolas- la posición del navío o avión donde se hallaba el receptor, en relación a la estación emisora. 

  

  

El sistema Loran también se basaba en la filosofía hiperbólica, sólo que en este caso cada estación estaba formada únicamente por tres antenas separadas entre sí, en las cuales un tren de pulsos con un cierto intervalo de repetición modulaba una onda continua. Entre la transmisión de cada par de antenas se añadía además un cierto retardo. El sistema de lectura consistía en un receptor que alimentaba un tubo de rayos catódicos (TRC), que al recibir las ondas desfasadas entre sí, dibujaba en pantalla –si la recepción era la adecuada y no había otros ecos- dos pulsos separados por un cierto tiempo. Este tiempo de diferencia daba idea del hiperboloide parejo a cada par de antenas y la intersección entre los dos hiperboloides daba la posición del navío. También se podían usar estaciones Loran diferentes para ver la intersección de las líneas de demora correspondientes. 

  

  

El sistema de posicionamiento Consol, el que se empleaba en la estación radioeléctrica de Arneiro, se basaba en modular tres ondas continuas de la misma frecuencia –una por antena dentro de la estación, la cual tenía tres antenas- con un código Morse de un punto a intervalos de tiempo regulares en las antenas extremas, añadiendo un desfase entre las dos antenas de los extremos variable y periódico en el tiempo y formado por una parte fija de 180 grados más una parte variable en forma de diente de sierra. De este modo, gracias al desfasaje variable de las tres señales emitidas en las tres antenas, se lograba un patrón para el diagrama de radiación con varios lóbulos que iban girando alrededor desde el momento de inicio de cada barrido. Para una ubicación genérica en relación a una determinada estación emisora, y mientras que la señal de una de las antenas de los extremos llegaba con una fase que la hacía más fuerte en recepción en relación a la señal de la otra antena extrema, y dado que el desfase entre ambas dos señales transmitidas era de 180 grados más el desfase variable, la señal fuerte, que emitía puntos por ejemplo, tenía preponderancia en relación de la otra señal que en virtud del desfase de 180 grados emitía rayas, con lo cual para cada ubicación concreta el operador de radio oía primero un determinado número de puntos (o de rayas) seguido después de otro determinado número de rayas (respectivamente de puntos). Cuando el nivel de señal recibida de ambas antenas extremas en el receptor era el mismo se dice que era el momento de equiseñal. Gracias a esos dos números de puntos y rayas, pareja a las sucesivas diferencias de fase de ambas antenas extremas, al ir barriendo los haces el espacio, se podía llevar a cabo la obtención de la línea de demora en relación a la estación que se estaba escuchando, para lo cual el operario podía recurrir a planos debidamente señalizados con la posición de la estación y las líneas rectas que salen de ella en todo su alrededor, que no son sino aproximaciones de las hipérbolas verdaderas. Es por esto que el sistema Consol no podía emplearse en las proximidades de cada estación, dado que en dichas proximidades las hipérbolas no son aproximables por rectas y tienen una notable componente curva, lo que origina una mucho mayor imprecisión. Esto ya condicionaba de por sí el emplazamiento que debía elegirse para las estaciones, que como es lógico no se situaban justo en la costa sino tierra adentro. Antes de cada barrido la antena central de la estación emitía una onda continua modulada con un código Morse identificador de la estación, señal que se propagaba ciertos segundos antes del inicio del barrido. Esta señal isotrópica de baliza no direccional servía para que el operario del navío o del avión buscase la dirección de mínimo de recepción con el radiogoniómetro –instrumento empleado para determinar una aproximación a una línea de demora con respecto a un cierto transmisor que sintonizamos-. De este modo se obtenía una aproximación a la línea de demora, que era empleada después de recibir la sucesión de puntos y rayas de la segunda parte de la transmisión –o parte Consol de la señal- para eliminar las ambigüedades inherentes a este sistema. Esto sucede porque el hecho de emitirse varios lóbulos que se van moviendo por cada lado tiene como consecuencia que en diferentes lugares muy distantes entre sí se puede escuchar exactamente la misma secuencia de puntos y de rayas, y gracias a la aproximación obtenida con el radiogoniómetro en la recepción de la señal NDB –Non Directional Beacon- se podía discernir verdaderamente en cual de los radiales se hallaba el navío. Por lo tanto, si con una estación obtenemos un radial o línea de demora, es necesario al menos el escuchar otra estación después para determinar el punto de corte de ambas. Esto no era problema, dado que en Europa existieron estaciones Consol en Arneiro, en Sevilla, en Ploneis, en Stavanger, y en Bush Mills. 

 

  

En las imágenes mostradas en esta entrada se pueden apreciar gráficamente diferentes aspectos relativos a los sistemas hiperbólicos, en concreto sólo he colocado imágenes de los sistemas Decca y Loran, puesto que Consol lo trataré con más detalle en lo sucesivo. En la primera imagen se advierte la representación del corte de los hiperboloides con la superficie terrestre, que da lugar como es sabido a hipérbolas -en realidad no son estrictamente hipérbolas, ésto sucedería si intersecáramos los hiperboloides con un plano, pero en realidad dichos hiperboloides se intersecan con una figura muy parecida a un elipsoide de revolución (el planeta)-.  Se representan diferentes hipérbolas parejas a diferentes diferencias de fase medidas en dos de los decómetros o relojes de presentación de Decca (había tres relojes de presentación o decómetros, pero bastaba con la medida de dos de ellos para averiguar la posición). Se observa como las dos curvas cuyas diferencias de fase características (una curva para cada diferencia), que han sido medidas, se cortan en un punto, que sería el lugar en el que se hallaría el navío. La segunda imagen representa el discriminador de fase a válvulas de vacío, las cuales operaban como diodos, que se empleaba para suministrar la señal a los decómetros. La tercera imagen es una fotografía que muestra la apariencia real de los decómetros. La penúltima imagen representa la obtención de la posición mediante el sistema Loran, y finalmente la última imagen es una fotografía del sistema de recepción y presentación de Loran, en la que se puede ver una pequeña pantalla que era marcada con el haz de electrones de un tubo de rayos catódicos. Las fotografías han sido tomadas del libro de mediados de siglo titulado “Radar and electronic navigation”, del autor G.J.Sonnenberg. 

  

 

La guerra entre fanatismo y ciencia, desde la mártir Hipatia, hasta el creacionismo actual

•Junio 6, 2010 • Dejar un comentario

 

 

La biblioteca de Alejandría fue el marco donde se desarrolló la acumulación del saber del Mundo Antiguo. Fue allí donde concurrieron las principales figuras de las Ciencias y de las Artes de la antigüedad, que por aquel entonces se dividían básicamente en filósofos y filólogos según fuera el objeto de su estudio. Podría decirse que fue el primer y mayor centro de investigación de aquel tiempo, biblioteca hermana mayor de la biblioteca del Serapeo. 

La biblioteca de Alejandría fue construida por mandato de la dinastía de los Ptolomeos, reyes del Egipto de entonces, cuando esta tierra había aceptado con gran alegría la llegada del macedonio Alejandro Magno al poder, quien después de hacer suya Grecia había conquistado también el imperio persa que tanto tiempo había oprimido a Egipto. Alejandría -nombrada así en honor del gran conquistador- era la mayor ciudad conocida en aquel tiempo, y en ella había una gran dedicación al comercio, hecho derivado de que allí confluían barcos y mercaderes de todo el mundo explorado. Los barcos eran confiscados, y cuando se encontraban manuscritos en ellos eran llevados a la Gran Biblioteca, donde los amanuenses se encargaban de traducirlos y copiarlos en papiros en forma de rollos. Los libros originales eran devueltos a sus dueños. De este modo se aglutinó en aquel lugar una gran cantidad de conocimiento.

En la Biblioteca de Alejandría participaron importantes personas involucradas con el avance científico y cultural, las mentes más privilegiadas y clarividentes de entonces. Como ejemplos podría poner a Arquímedes de Siracusa, el mayor científico y matemático de la antigüedad, y cuyas obras y méritos son sobradamente conocidos; Eratóstenes, el primero en afirmar la esfericidad de la Tierra, y que dio una medida positiva del tamaño de nuestro planeta, basada en la trigonometría -la cual era enseñada por Hiparco- y en la diferencia del tamaño de la sombra en dos lugares de diferente latitud en el mismo día, y que también escribió una Geografía; Aristarco de Samos, el verdadero descubridor del modelo heliocéntrico, que en aquel entonces fue pasado a un segundo plano por el modelo geocéntrico de epiciclos sobre deferentes de Ptolomeo e Hiparco; Herón de Alejandría, descubridor de una fórmula matemática que relaciona el área de un triángulo cualquiera con el semiperímetro del mismo y las longitudes de sus tres lados, sin utilizar para nada medidas angulares, y estudioso de los primeros autómatas; Euclides, autor de la geometría elemental que se sigue todavía aprendiendo en los tiempos de hoy en muchos lugares; Apolonio, matemático investigador de las curvas cónicas; Galeno, el más reputado médico de aquel entonces, y un largo etcétera.

La Biblioteca de Alejandría sufrió diversos saqueos y destrucciones durante su existencia, al menos algunos de ellos se cree que tuvieron su origen en el hecho de que la plebe, influida por la instauración creciente del recién nacido cristianismo, asociaba la ciencia a un tipo de conocimiento pagano, muy alejado de Dios, al mismo tiempo que peligroso para la popularización de la verdad revelada, la veían como una competidora de la religión. Con la destrucción de la Biblioteca de Alejandría se inició un periodo de oscuridad total en lo cultural que duró en torno a los 1000 años, hasta que algunas figuras como Kepler y Copérnico redescubrieron el saber antiguo.

Una de las figuras notables entre los participantes en esta conocida biblioteca fue Hipatia, matemática, astrónoma, y filósofa -seguidora del neoplatonismo de Plotino-, y que pasó a la historia como una de sus últimas luces. Como sucede con la mayoría de sabios y eruditos de Alejandría, se desconoce a ciencia cierta cuál fue su verdadero alcance y calado en el avance científico, pero uno de sus hechos vitales, en concreto su muerte, la consagró como uno de los primeros mártires de la ciencia. Se cree que una turba fanática cristiana, jaleada por el obispo Cirilo, quien pretendía eliminar todo aquello que cuestionara el cristianismo, desolló viva a la bella Hipatia empleando para ello conchas marinas, y luego quemó su cuerpo -el hecho de la belleza de esta científica también pasó a la historia, tuvo muchos pretendientes, pero nunca se casó, se cree que murió virgen, y podría identificarse en ella a la mujer liberada e independiente, algo anormal en una época en que la mujer era una posesión-.

Como síntesis de esta breve entrada me atrevería a afirmar que la raza humana ha vertido más sangre en el nombre de Dios que la que se ha vertido en ninguna otra causa, y además el imperio de la creencia y la superstición ha dominado con su yugo y su cilicio el librepensamiento   -abstracción de toda imposición, que origina el verdadero avance de la cultura y del saber- y la noble búsqueda de las verdades del universo en que vivimos durante la mayor parte de la historia, y éstos son hechos verdaderamente lamentables que aún poseen toda la actualidad y vigencia. Véase sino la máscara que utilizan algunas facciones religiosas en muchos países del mundo, bajo el nombre de creacionismo o diseño inteligente, diseño que por otra parte existe, pero causado por la sabiduría de la Madre Naturaleza “que todo lo da y todo lo puede”, y que no presenta ningún viso de exacta perfección, algo que los creacionistas afirman sin embargo atribuyendo este diseño a Dios. Y no sólo eso, sino que además enseñan que lo escrito en la Biblia es estrictamente cierto. Lo peor de todo es que en algunos lugares como Estados Unidos el creacionismo es la mentira que se está inculcando en las escuelas a las futuras generaciones, no se está dando a los alumnos la oportunidad de ver los hechos y las pruebas y tomar decisiones por sí mismos, sino que se les transmite como un dogma que han de creer. Una verdadera lástima y un hecho auténticamente deleznable que a estas alturas todavía nos sigan imponiendo cosas. Personalmente me inclino por el panteísmo, que si bien no llega a explicar satisfactoriamente las viejas cuestiones que desde siempre se ha planteado la humanidad -ninguna religión lo hace realmente-, no pugna al menos con el verdadero saber científico, sino todo lo contrario. Para mí no tiene sentido el creer que haya una causa primera, pues ese Dios habrá sido causado por otro previo, y así en una regresión infinita que emplea más supuestos de los estrictamente necesarios, en contra de la economía del universo, y violando el principio de parsimonia o de la navaja de Occham. Me inclino más a pensar en un universo autoexistente y evolucionante, es además una idea muy bella y evocadora, aunque no han de buscarse explicaciones místicas de por qué el universo es como es. En relación con esto, yo creo que tal vez el problema de la raza humana haya sido el pensar que tiene que haber una explicación a la razón de ser de cada cosa, yprobablemente todas las cosas que se descubren son porque sí, sin más, porque el Universo así lo ha querido en su continuo devenir, sin ninguna razón oculta o mística más allá de las conocidas según las leyes e la ciencia. Soy ateo por la gracia de Natura, el Dios natural.

 

 

El club de los poetas muertos

•Mayo 22, 2010 • Dejar un comentario

 

 

Hace un par de semanas he visto de nuevo uno de los clásicos más sonados de las últimas décadas, que constituyó en su momento todo un fenómeno sociológico. Se trata del film “El club de los poetas muertos”, dirigida por Peter Weir en 1989, a partir de un guión de Tom Schulman, y protagonizada por un magnífico Robin Williams.

A estas alturas sería redundante explicar pormenorizadamente el argumento, por ser archiconocido, pero algo debo contar, porque sino esta entrada quedaría incompleta. Como es de casi todos sabido, la película trata sobre los innovadores métodos didácticos que emplea un profesor de literatura no sólo para enseñarles esta materia a sus alumnos sino además para hacerles ver por sus propios ojos que estamos en esta vida de paso, durará más bien poco, y por lo tanto debemos afrontarla con una actitud de aprovechar cada instante en la medida que nos sea posible, pues ese instante será irrepetible, así como de buscarnos a nosotros mismos, interrogarnos y averiguar qué es lo que realmente nos hace vibrar de emoción, para procurar que ésta sea nuestra ocupación, afición o trabajo. Se trata de toda una filosofía existencial comprimida en 128 minutos de película, y que se resume en la frase latina “Carpe diem” (cosecha del día), atribuida a Horacio, poeta de la antigua Roma.

A lo largo del film aparecen diversos poemas, que o bien son citados por el innovador profesor de la Academia Walton -John Keating-, algunos del gran poeta americano autor de “Hojas de Hierba” Walt Whitman, como el fragmento de uno de sus poemas, que a continuación copio :

 

¡Oh mi yo!

¡Oh vida de sus preguntas que vuelven

del desfile interminable de los desleales,

de las ciudades llenas de necios!

¿Que de bueno hay en estas cosas,

oh mi yo, mi vida?

 

…otros recitados por los propios alumnos, en particular hay un poema cuyo autor desconozco que me parece una obra maestra, y que es improvisado por uno de los alumnos :

 

Un loco de dientes sudorosos.

Cierro los ojos

y su imagen flota junto a mí.

Un loco de dientes sudorosos

con una mirada que martillea mi cerebro.

Sus manos se extienden y me alcanzan

y refunfuña todo el tiempo.

El dice la verdad.

La verdad es como una manta

que siempre te deja los pies fríos.

La estiras, la extiendes

y nunca es suficiente.

La sacudes, le das patadas,

pero no llega a cubrirnos.

Y desde que llegamos, llorando,

hasta que nos vamos, muriendo,

sólo nos cubre la cara

mientras gemimos, lloramos y gritamos.

 

Hay además otra poesía en la película, que sintetiza y describe a la perfección su contenido, el breve poema “Para que las vírgenes aprovechen el tiempo” :

 

«Para que las vírgenes aprovechen el tiempo»

 

Coged las rosas mientras podáis.

Veloz el tiempo vuela.

La misma flor que hoy admiráis

mañana estará muerta.

 

Y finalmente también dejo aquí el texto de un poema del Diario de Reuniones que emplean los alumnos en sus reuniones en la vieja cueva, y que pertenece al poeta postromántico inglés Alfred Lord Tennyson :

 

Venid amigos.

No es tarde

para buscar un mundo muevo,

pues sueño con navegar

más allá del crepúsculo

y, aunque ya no tengamos

la fuerza que antaño

movió cielos y tierra,

somos lo que somos:

un mismo temple

de corazones eróticos

debilitados por el tiempo, pero

voluntariosos para luchar,

buscar y encontrar

y no rendirse.

 

Aquí queda esto, no podía dejar pasar la oportunidad que me brinda esta bitácora para mostrar estas magníficas muestras de ese bello arte que es la poesía, y que nos aproxima a los que la gozamos a la misma esencia de la vida.

 

 

De viaje por el valle de Lóuzara

•Mayo 16, 2010 • 2 comentarios

 

 

Lóuzara es una localidad ubicada en un valle, muy próximo al pueblo de Samos, en la provincia de Lugo, y es el lugar donde nació el gran poeta gallego Fiz Vergara. Como se dio la circunstancia que pasaba por allí, he tomado unas bonitas fotografías, en las que se puede apreciar la esplendorosa primavera escenificada por los frutales en flor y el verde del valle. Disfrutádlas.

 




El tourbillon y Louis Abraham Breguet

•Mayo 16, 2010 • 2 comentarios

 

 

 

En el año 1801 el relojero e inventor francés Louis Abraham Breguet patentó una complicación ideada fundamentalmente para los relojes de bolsillo, bajo el nombre de “tourbillon”. El tourbillon es un mecanismo que permite que el movimiento del centro de gravedad del volante de los relojes mecánicos que lo llevan no se vea afectado por la gravedad terrestre cuando el reloj tiene su caja en posición vertical. Como los relojes mecánicos de pulsera suelen estar en posición horizontal mientras están en la muñeca de su dueño, a éstos no les afecta especialmente el uso del tourbillon, por lo que el empleo de esta complicación en ellos es considerado como un adorno, por otra parte muy cotizado.

Para contextualizar la descripción del tourbillon voy primero a describir cómo es fundamentalmente la mecánica de un reloj mecánico convencional sin esta pieza. En un reloj mecánico convencional existe una masa metálica que gira en un sentido y el otro cuando movemos la mano, llamado rotor o contrapeso, que tiene la misión de comprimir la espiral llamada cuerda, que es la que provee de energía al reloj, para lo que se vale de unos piñones de embrague, gracias a lo cual la cuerda es cargada tanto si el rotor se mueve en un sentido o en otro. Cuando la cuerda está totalmente estirada, no está suministrando energía al volante, por lo cual el reloj está parado. Esta pieza, el volante, el propio corazón del reloj, consiste en un anillo metálico provisto de una delgada espiral que lo hace oscilar en un sentido y en el otro con un período de oscilación constante siempre que el reloj esté orientado en relación a la vertical del mismo modo. Debido al rozamiento con el aire, al calentamiento por rozamiento del eje del volante y al debido a la compresión y descompresión de la espiral, en cada ciclo de oscilación del volante existen pérdidas de energía que harían que el volante parase de oscilar si no se le suministrase energía. Por tanto la energía se le suministra mediante un tren de engranajes que engrana en el eje de la cuerda y que transfiere la energía al volante mediante una pieza denominada escape, que es la primera rueda que recibe movimiento del volante, y se lo transmite gracias al impulso periódico de una horquilla llamada áncora que comunica el escape con éste. El tren de engranajes encargado de llevar la energía desde el eje de cuerda hasta el escape es un tren multiplicador de velocidad angular, puesto que lo que se necesita en el áncora es potencia en forma de movimiento, no de par de fuerzas. Si la tuviésemos en forma de momento de fuerzas la cuerda se descargaría en seguida, ya que en el sentido inverso sería un tren multiplicador y forzaríamos el rápido movimiento del eje de cuerda.

 

 

El movimiento del volante da lugar a que en cada ciclo avance un diente de la rueda de escape, lo que oímos como tic-tac del reloj. Si deseásemos que el reloj funcionara más rápido para que adelantara más deberíamos acortar la longitud de la espiral del volante, y si deseásemos un movimiento más lento deberíamos hacer lo contrario, esto es, alargar dicha espiral. A tal efecto existe un ajuste en el reloj. Para minimizar los rozamientos en los pivotes críticos –fundamentalmente el pivote del volante- se incrustan piedras en los apoyos de esos pivotes, suelen ser rubíes, para hacer lo menor posible el rozamiento, y para que no se desgasten los pivotes con tanto movimiento. Por otra parte, el escape, gracias al tren de ruedas multiplicador que le transfiere la energía desde la cuerda, va dividiendo sucesivamente su velocidad angular hacia la rueda primera o rueda de segundos y hacia las ruedas de minutos y de horas respectivamente, que son las que giran a la velocidad de las correspondientes manecillas, de acuerdo con las velocidades necesarias para cada una de ellas.

 

 

Si la caja del reloj está en posición vertical o inclinada, como es lógico la gravedad hará que el volante baje más rápidamente que sube, y esto descompensa –aunque en una cantidad mínima- su movimiento. Para evitar esto, Breguet ideó el tourbillon. La complicación de “tourbillon” se basa en montar el trío formado por el volante, el áncora y el escape en una plataforma llamada jaula. Gracias al engrane del escape en una rueda fija en cuyo interior se monta la jaula, se consigue que este trío gire alrededor del eje de esa rueda fija, normalmente una vuelta cada minuto –por lo que el movimiento de dicho eje de jaula se emplea como eje de minutos-. Por ello, como el volante en cada minuto va variando su inclinación en relación al eje vertical terrestre parejo a la acción de la gravedad, por término medio se obtiene que ésta no afecta ni en el sentido de atrasar el reloj ni en el sentido de adelantarlo al mismo, y los minutos son siempre iguales. Como ya dije más arriba esto tiene sentido si la caja del reloj está continuamente en posición vertical, como es el caso de los relojes de bolsillo, pero en los relojes mecánicos de pulsera, la mejora que introduce el tourbillon en su funcionamiento es inapreciable. En cualquiera de los casos, la relojería mecánica es una maravilla de la técnica y tiene ya varios siglos de desarrollo.

En la fotografía superior se muestra un esquema de un reloj mecánico convencional, en la foto intermedia se aprecia el detalle del acoplamiento entre volante, áncora y escape. En las fotos inferiores se aprecia un tourbillon desmontado y montado, respectivamente.

 

Fiestas en Goá (Cospeito) en el honor a San Jorge / Festas en Goá (Cospeito) na honra a San Xorxe

•Abril 27, 2010 • Dejar un comentario

 

 

Este fin de semana se han celebrado las fiestas patronales de la parroquia de Goá, en Cospeito, en honor a su patrón, San Jorge. Se trata de un caso concreto de las muchas típicas fiestas populares que se distribuyen en el tiempo primaveral y veraniego en la comunidad gallega, en este caso en mi localidad natal.

 

 

Es típico de aquí el hacer al mediodía a eso de las 13:30 la llamada sesión vermouth, a la salida de la misa, momento de tomar el aperitivo previo a la comida familiar, ya cada uno en su casa. Al término de la misa se realiza una procesión alrededor de la iglesia, y este es el momento en el que se sacan las imágenes de San Jorge, de San Antonio y de la Virgen en una marcha en torno al templo, esto de idéntica manera cada uno de los dos días festivos, sábado y domingo.

 

 

Ya llegada la noche se desarrolla una verbena que dura hasta entrada la madrugada, y que suele estar amenizada por un par de orquestas. Como he tomado fotografías al mediodía, aquí dejo una selección de las mismas.

 

 

Traducción ó galego :

Esta fin de semana celebráronse as festas patronais da parroquia de Goá, en Cospeito, na honra ó seu patrón, San Xorxe. Trátase dun caso concreto das moitas típicas festas populares que se distribúen no tempo primaveral e no verán na comunidade galega, neste caso na miña localidade natal.

 

 

É típico daquí facer ó mediodía a eso das 13:30 a chamada sesión vermouth, á saída da misa, momento de tomar o aperitivo previo á comida familiar, xa cada un na súa casa. Ó termo da misa realízase unha procesión arredor da igrexa, e este é o momento no que se sacan as imaxes de San Xorxe, de San Antonio e da Virxe nunha marcha en torno ó templo, esto de idéntica maneira cada un dos dous días festivos, sábado e domingo.

 

 

Xa chegada a noite ten lugar unha verbena que dura ata entrada a madrugada, e que soe estar amenizada por un par de orquestas. Como tomei fotografías ó mediodía, aquí deixo unha selección das mesmas.